Con la segunda quincena de enero, ha llegado el invierno de verdad. El frío no invita a salir y muchas flacas están aletargadas en sus madrigueras, la mía entre ellas. Necesito sentir la actividad en bici como algo agradable, y con estos fríos no encuentro ese punto. Tan solo la compañía lo es, porque en muchos momentos es inevitable pensar qué pinto yo pedaleando, con malas sensaciones, pudiendo estar en casa calentito. Sin duda he cambiado. A la memoria me vienen los eneros anteriores, con salidas bajo cero, nieblas y hasta lluvia. Será porque me estoy haciendo mayor. Los que aún aguantan y disfrutan que lo hagan con prudencia, como el compañero Juanma, que desafía al frío yéndose hasta Sevilla la Nueva, lo menos:
PRÓXIMA SALIDA:










