jueves, 20 de agosto de 2015

MARCHA PEDRO DELGADO 2015...DESDE DENTRO - 15-AGOSTO-2015



Crónica de Antonio López Tapia, participante de la marcha y brillante ganador de un diploma de ORO, con un tiempo excepcional: 4h 52´ 54´´, entrando en el puesto 122 a tan solo 9 minutos del gran Pedro Delgado.



Desde la Zaga

Marcha Pedro Delgado 2015
Me levanto a las 4.20. Hay que tomar un desayuno importante. Lo voy a necesitar. Salgo de casa a las 5.15 y me pongo en el Pabellón Pedro Delgado Robledo a las 6.45. Voy bien de tiempo. Mi intención es bajar a la Plaza del Azogejo a las 7.20.  Así lo hago y me quedo sorprendido al ver que ya hay más de 300 ciclistas esperando. No podré cumplir el objetivo de salir en las primeras posiciones.  Espero que sea el único propósito en el que falle hoy...
La temperatura es fresca. 11° marca mi Garmin. Llevo braga y un térmico finito que me vienen muy bien. La braga la quitaré al salir, pero el térmico no. Espero que no estorbe demasiado y tenga que parar a guardarlo. Los minutos pasan lentamente y los nervios me empiezan a atenazar el estómago. Intento tranquilizarme diciéndome que no me estoy jugando el pan, que esto es sólo algo lúdico. Pero la sensación sigue ahí. Es inevitable.
El speaker sigue con su perorata de animación. No presto atención. Sólo quiero que anuncie la llegada de Perico y que esto comience ya. A las 7.55 llega el ilustre segoviano. Este ha estado en la cama hasta las 7.30... ¡Eso es jugar con ventaja!  Nos hace una breve presentación del motivo de homenaje de esta XXII edición de la marcha, que no es otro que conmemorar el 30 aniversario de su triunfo en la que sería su primera Grande. ¡Madre mía! ¡30 años desde aquella Vuelta con la que yo tanto disfruté cuando era un enano! Definitivamente, me estoy haciendo mayor...
8.08, cuenta atrás y ¡nos vamos! Muy despacito y con un pie fuera. Tardo bastante en pasar por la alfombrilla de control. Cuando lo hago, ya no se ve al coche neutro. Me va a tocar salir con las manos abajo y remontar de lo lindo para llegar a La Granja lo más cerca posible de la cabeza. Voy de rueda en rueda, pasando gente sin parar. Estos calentones en frío, no son nada buenos, pero hay que progresar como sea... Cuando llego al fin del neutralizado, he avanzado bastante, pero sigo llevando mucha gente delante. Giro a la derecha hacia Navacerrada y, ¡a volaaaaaar! Este tramo hasta el rio Eresma es duro y pestoso. Siempre pica hacia arriba y está lleno de repechos, muchos de ellos por encima del 6-7%. En mi "cuenta" sólo llevo visible la frecuencia cardíaca (he decidido no agobiarme con medias, tiempo, velocidad, etc) pero viendo las coronas que tengo que utilizar y la cadencia a la que las tengo que mover, sé que se rueda rapidísimo. Siempre por encima de 32-34 seguro... Estoy deseando llegar al inicio de puerto para coger ritmo y pulso, porque estos tipos van a terminar conmigo y acabamos de empezar...  Llegamos al puente sobre el río. ¡¡Clonk, clink,clank, clonk!! ¡Fuera platos! Salvo algunos, que siguen igual que venían y lo único que hacen es subir dos o tres coronas. Se van rápido. Estos son los que hacen 4h 30'.
 
Navacerrada no es un puerto muy duro pero sí tiene algún tramo exigente. Lo peor son los primeros 500 metros, donde no se baja del 9% con bastantes rampas con dos dígitos, y los dos últimos kms, siempre en torno al 8-9% salpicados con algún que otro respiro al 5-6%. 39x23 y a escalar. Conozco el puerto al dedillo y sé dónde tendré que apretar y dónde podré recuperar. Me olvido de la gente, cojo pulso y subo a ritmo. Ando bien porque rebaso ciclistas lenta pero constantemente y muy pocos me pasan a mí. Pero mantengo y no me cebo con nadie. Los kilómetros transcurren y poco a poco se va formando un grupo bien definido de una quincena de unidades en el que se queda el que quiere y del que se suelta el que no puede. Yo me siento pletórico (como casi todos, creo) y pienso que podría haberme ido, pero no me muevo. Y a toro pasado, sé que es la mejor decisión que tomé durante toda la marcha. Coronamos y miro el tiempo de paso: poco más de 43 minutos desde La Granja. En mis entrenos en solitario, siempre estuve en torno a los 52 minutos. Me animo mucho. ¡Vamos Antoñitooooooo!¡Qué vas en tiempooooooo!
Saco alimento y lo devoro lo más rápido que puedo. Hay que volver a cogerse abajo para no perder rueda. El tramo llano entre Navacerrada y Cotos, a 50 por hora. Yo solo por aquí, suelo rodar a 35-38 en el mejor de los casos. Termina el plano y comienza el descenso. Lo conozco bien y mientras menos gente lleve delante, mejor. Así que progreso todo lo que puedo, ajusto zapatas sobre las pistas de frenado y me lanzo. Hay tres curvas en semiherradura, muy lentas, pero se ven bien. Lo realmente peligroso de esta bajada, son tres curvas a izquierda, ciegas, bacheadas y muy puñeteras a las que se llega bastante rápido. Voy muy pendiente de ellas y trazo sin dificultad. Llego a El Paular y al mirar hacia atrás, veo que voy bastante destacado. Aprovecho esta circunstancia para volver a beber y comer convenientemente mientras me alcanzan y se conforma de nuevo la grupeta.
Llegamos a Rascafría y pasamos el maldito tramo adoquinado. Cuando  voy solo por aquí, paso  todo lo despacio que puedo, cuidando de mi material. Hoy tengo que cruzar como si estuviese haciendo la Paris-Rubaix, si no quiero quedarme atrás. ¡Pobre biciiii...! Salimos del pueblo y afrontamos el tramo llano, casi descendente que hay antes del río Lozoya. Volando, lógicamente.
 
Comienza Morcuera. Lo más duro de esta vertiente, son los tres primeros kms, rondando siempre el 7% y el antepenúltimo, que es bastante exigente, con rampas de doble dígito. El resto de la subida es relativamente cómoda, cuando uno va "a su bola". Pero metido en un grupo del que no te quieres soltar, se puede sufrir bastante durante todo el ascenso. El conjunto se deslavaza un poco en el inicio. Yo voy pendiente de mi pulso y veo que puedo ir delante, pero no abuso. Poco a poco la grupeta vuelve a conformarse, momento en el que toma el mando un chaval con ropa de Ciclos Corredor con una planta excelente (lo cierto es que aquí todos la tienen...). Pone ritmo. Constante y sin tirones pero muuuuuuy alegre, lo que provoca que haya gente que se suelte al tiempo que vamos dando caza a otros que se han quedado de grupos precedentes. Unos por otros... Yo aguanto, pero me sobra muy poquito. Pasa el último kilómetro duro. Ya no me puedo soltar, pero aquí se carga plato para coronar. ¡Joder!¡Ni un respiro!  Ya veo la curva que hay justo antes del avituallamiento y tengo la esperanza de que la gente se detenga para coger agua al menos. Pero aquí no para ni El Tato...
 


Paso por Morcuera: 1h 50'. En mis entrenos, rondando siempre las 2h 6'. Me vuelvo a animar. El puerto culmina unos metros después y yo maniobro igual que en Cotos. Me adelanto lo que puedo para bajar lo más aislado posible y procuro comer y beber algo antes de ganar velocidad. Conozco también este descenso y salvo un par de curvas cerradas de derechas con buena visibilidad y otras dos ciegas a izquierdas que hay que trazar con precaución, no tiene mayores dificultades. Además, este año han reasfaltado varias zonas que antes eran comprometidas, por lo que se puede bajar rapidísimo. Antes de llegar a Miraflores, aprovecho para comer y beber de nuevo.
 
Saco plato y pongo todos los hierros antes del giro a izquierda hacia Canencia. Es imprescindible si no quieres quedar completamente clavado en los 200 metros al 15% con que te da la bienvenida este pequeño puerto. Luego suaviza mucho y habrá casi 4 kms con una pendiente media del 2-3%. Pero no van a valer para recuperar. Ni mucho menos. Plato y manos abajo. Seguro que rodamos siempre por encima de 30 y nos ponemos en el puente en un periquete. Aquí comienzan los tres kms duros de esta ascensión, siempre en torno al 7%. El ritmo es vivo, pero aguanto bien. Me siento fuerte para estar ya en la mitad del recorrido. Pero no me quiero emocionar. Todavía queda lo peor. Coronamos Canencia y nadie para. Es increíble. ¿Estos tíos no beben agua? Yo tengo que detenerme. Llevo dos bidones de 750 ml y hace rato que los he terminado. Lo bueno de llegar al avituallamiento en estos grupos es que no hay nadie en ellos y está todo intacto. Me detengo sin desmontar del todo. Abro mis bidones en sus soportes y una chica me ayuda amablemente a llenarlos. Cierro, cojo una botella de bebida isotónica y me pongo en marcha. Calculo que la operación me lleva unos 30 segundos y cuando comienzo a bajar, voy más solo que la una... Bebo la botella que he cogido de dos tragos y la lanzo cerca de un contenedor. Comienzo a agobiarme. Voy solo y no diviso a mi grupeta. Como no les de caza antes de llegar al cruce hacia Lozoya, estoy perdido. Tendré que esperar a algún grupo que venga por detrás.
La bajada de Canencia no es difícil. Todas las curvas tienen buena visibilidad. Solo hay que tener cuidado con un par de giros con el piso muy brillante. Así que me lanzo con toda mi pericia, que no sé si es mucha o poca, pero cuando voy llegando a la localidad de Canencia, les veo el culo a los que cierran el grupo. Aprieto todo lo que puedo y un kilómetro antes de llegar al cruce, enlazo. ¡Menos mal…! Pero me dado un calentón curioso. Seguro que pasará factura. Esperemos que no sea demasiado alta...
Giro a la izquierda hacia Lozoya. 9 kms pestosos en los que se ganan casi 100 metros de altitud. Se va rápido pero no a saco. La gente racanea el relevo. Nadie quiere gastar ni un gramo extra de fuerza sabiendo lo que viene. Yo me quedo atrás, procurando recuperarme en la medida de lo posible del esfuerzo anterior. Como y bebo todo lo que puedo. Aun así, llegamos rápido a Lozoya. Giro a la derecha y comienza el puerto, dentro todavía de las calles del pueblo.
 
Navafría. El último de la jornada. No es un puerto muy duro pero dada su longitud y sobre todo, lo acumulado hasta ahora, seguro que pondrá a cada uno en su sitio. Subir bien casi me asegura un buen tiempo. Pero las fuerzas ya van siendo justas. Comenzamos la subida en grupo. Intento siempre ir delante. Pero una cosa es querer y otra muy distinta es poder... Toma el mando un tipo fino, muy fino y que ya no cumple los cincuenta. O eso creo. Pone ritmo y se le deja hacer. Todos a rueda. Va suelto de verdad y a mí me está empezando a hacer sufrir de lo lindo. Kilómetro 6. Queda poco para el descansillo y yo lo necesito como nunca. Hace rato que voy fuera de punto y no sé si aguantaré mucho. Por fin llega. Espero poder recuperar. Pero mi gozo en un pozo. O cargo plato (o bajo 3 coronas) o se me van. Quedan algo más de tres kms para coronar y sé que aquí empieza La Perico para mí: toca sufrir, toca permanecer en el umbral del pulso, toca sentir cómo el ácido láctico acuchilla mi musculatura, toca querer soltarse y querer aguantar al mismo tiempo. Llevo la baba colgando, pero ni me molesto en limpiarme. ¡Épica pura, tu...! Si me mandaran hacerlo, montaba en cólera... Un tipo con un cencerro que anima como un loco desde la cuneta, anuncia el último km de tortura. Miro hacia atrás y veo que nuestro grupo parece el Rosario de La Aurora. ¡Joder, la que ha liado el finillo de los cojones! Esto no me da fuerzas extra, pero si me anima enormemente. He sufrido como un perro, pero he aguantado en cabeza. Veo ya la curva a izquierdas que da paso a la cima, y la luz vuelve. Corono entre los primeros y me dispongo a afrontar la  bajada.
Se tarda menos en decir qué partes de este descenso son ciclables que en enumerar las mil trampas que tiene. Es una bajada peligrosísima. No sabes si son peores las curvas con el asfalto completamente descarnado o los tramos rectos, en los que se coge mucha velocidad, llenos de socavones. Tendrá que ocurrir otra vez lo de Morcuera del año pasado para que arreglen el piso.
 

No conozco este descenso tan bien como los anteriores, así que cojo la rueda de un chaval al que veo trazar muy bien. Se nota que conoce el terreno y me lleva. Aun así, siempre hay algún susto con algún bache que está en sombra. Antes de llegar al cruce hacia Torrecaballeros, aprovecho para comer e hidratarme bien. El objetivo fundamental era estar en un buen grupo cuando llegase este tramo y lo he conseguido. Así que ahora iré a muerte con los que tiren, hasta que no me quede ni una gota. El tiempo de la marcha se va a hacer aquí. En mi "cuenta" sigo llevando el pulso como único dato. Pero hace unos instantes me he hecho trampa y he mirado el crono. Y me he puesto más contento que unas castañuelas: 4h y quedan unos 36 kms. Salvo hecatombe, el Oro está en el bote. Giro a la izquierda, hacia Segovia. El grupo se recompone. Seguimos siendo 18-20 unidades. Se han cambiado algunos cromos por el camino, pero el número no ha variado mucho.
Puedes medir tu estado de forma basándote en la capacidad de recuperación. Yo debo de tener un buen puntito, porque después del esfuerzo y la agonía sufrida en Navafría, me encuentro relativamente bien. El descenso y el alimento han obrado el milagro. ¡Benditos geles! Cuando cambiamos de dirección, el viento nos avisa de su presencia. Contaba con esto, ya que es muy habitual en la zona. Así que, más que nunca, van a ser fundamentales los relevos. Enseguida se activa la rueda y comenzamos a pasar. Pero como siempre, hay rácanos y aprovechados y pronto me doy cuenta de que entramos al relevo la mitad de los que somos. Aun así, da gusto rodar. No sé a qué velocidad marchamos, pero las cuentas son fáciles: cubrimos estos 35 kms en unos 50'. Rápido. Muuuuuuy rápido. Lo doy todo y no me salto ni un relevo. Vuelvo a sufrir muchísimo, pero mi cabecita se entretiene en hacer números y empiezo a ver factible bajar de 5h. ¡Ni en el mejor de los escenarios! Los kilómetros pasan y de momento, mantengo el tipo. Cuando salimos a la carretera que conecta Segovia con La Granja, por donde salimos esta mañana, me da un subidón indescriptible. Faltan menos de 3 kms y estamos muy por debajo de 5h. No me lo puedo creer... Pasamos bajo la AP-61 y giramos a la izquierda para entrar en la zona de meta. Disfruto de la recta del polideportivo como un niño. El público ha visto pasar a pocos ciclistas y sus ganas de animar están intactas. Se produce un sprint en mi grupo y el orden de llegada será inversamente proporcional al esfuerzo realizado en los relevos en el tramo rompepiernas. Yo entro el último. Legítimamente me hubiesen correspondido al menos, 10 o 12 posiciones más arriba en el orden de llegada. Pero a mí lo que me importa es esto: 4h 52' 54''  a  32.22 km/h de media. ¡No me lo creo ni yoooo! Parece que el esfuerzo del último mes y medio, ha dado sus frutos.
 

Me relajo, disfruto unos instantes del momento y me dirijo al coche a guardar mi bici y coger la mochila de la ducha. Saco una cerveza fresquita de mi nevera y me acuerdo del Jefe cuando dice eso de que el primer trago no tiene precio. Y hoy más que nunca...
Me acuerdo de Nico, muy implicado en el reto que me propuse y al que robé bastantes kilómetros de bici de montaña por los caminos de Valdemoro. Y de Marta e Iria, a las que también regateé bastante tiempo con tanto subir a la sierra en el último mes. Va por vosotr@s.
Felicito también a Miguel, que cubrió su primera Perico "con una pata", viendo cómo llegó al final; y desde ahora comienza mi trabajo para engañar al Flaco y a Juanma para la próxima edición. Hoy con ellos, el tiempo hubiese sido todavía mejor. Seguro. Gracias a Oli y a Alba por su infinita paciencia en el día de hoy y por las fotos. Y gracias a todos los compañeros de mi grupeta, que se apresuraron a felicitarme como si hubiese conseguido ganar etapa en el Tour.

 


 
    Miguel, Juan Carlos y Antonio.


Y así es como yo lo viví... Desde la Zaga.

Vídeo-Resumen de Teledeporte:

 
http://www.rtve.es/m/alacarta/video[....]-cicloturista-pedro-delgado/3253248
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lunes, 17 de agosto de 2015

Salida a Campo Real y Valdilecha - 16/08/2015



Otro recorrido exigente en cuanto a desnivel, con casi 1000 metros. Protagonistas son el Alto del Pico del Águila, en Morata, la subida a Campo Real, Frascuelo y la Cuesta de la Yesera, sin contar la tachuela de la Residencia, llegando a Arganda. Unido al largo kilometraje, hacen de la salida una dura prueba para quien no esté entrenado debidamente.



Participantes, 7:
Juanma, Javier, Antoñito, Manquillo, Rafa, Sebas y Gorgonio. Al llegar a La Chimenea nos encontramos a Sanda, que esta vez salió a su bola porque le venía algo grande el recorrido de hoy.


Mañana fresquita, con tan solo 14º y cielo casi cubierto en gran parte de la salida, algo de agradecer después de pasar tanto calor este verano. Al regreso se pasaron los 30º, pero por Tielmes aún estábamos en unos 25º.
Como hacía fresco, decido salir adelantado. Ya me pillarán. Este aspecto tenía la bajada de Ciempozuelos a primera hora:

 Camino de Titulcia avisto a cuatro con MTB y voy a por ellos. Les recorto bastante, pero no consigo pillarles. Van fuertes. Ellos se van hacia Villaconejos. Yo sigo y me acerco a Morata casi sin enterarme:

 Llego a Morata con 28 de media. De los compañeros ni rastro. Si que voy fuerte, me digo. Seguro que me pillan en la subida. Morata en fiestas, como casi todos los pueblos de la piel de toro en estas fechas:

 Me pongo a subir y pienso que como venga Juanma les va a meter por el interior para darles caña, y como me adelanten por ahí no les veo el pelo en la etapa. Y efectivamente subieron por el interior. Menos mal que yo coroné antes que ellos. Tramo intermedio de la subida exterior, la clásica:

 Subo bien y corono. Alcanzo la central eléctrica:

 Llego a asomarme a la bajada a Arganda y saco esta bonita vista de la capital de España:

 Decido esperar, pero al mirar atrás les veo venir:

 Descenso rápido y llaneo buscando la cuesta de la Residencia:

 En plena escalada a Arganda se van los gallos Manquillo, Juanma, Javier y Tapia. Un poco más atrás, Rafa, luego Sebas. Al final coroné con los dos anteriores:

 Atravesamos Arganda buscando la salida hacia Campo Real:

 Y comenzando ésta se van Manquillo, Juanma y Javier:

 Rafa se adelanta un poco, que hoy parece que está mejor que el domingo pasado, mientras Sebas y yo rodamos escoltados por el flamante ORO de la Perico de ayer, Antonio:

 El final de la subida a Campo Real es duro, con unos 300 metros al 10%:

 Aquí Sebas comenzó a dar muestras de flojedad, por sus recientes vacaciones, en las que solo entrenó levantando las jarras de birra. Esta foto demuestra que subió por detrás del fotógrafo:

 Tras coronar pusimos rumbo a Valdilecha, con grandes rectas por delante, en las que Tapia y Javier pusieron un ritmo que descolgó a Sebas:

 Sebas y Rafa cerrando la grupeta, saliendo de Valdilecha:

 Camino de Tielmes tiran Manquillo y Tapia con su "Ramira". El flamante Diploma de Oro de la Perico, que hizo un tiempazo (4:52) a tan solo 9 minutos de Pedro Delgado, está hecho un figurín. Ni Miguel Ángel talló en su gloriosa vida artística un cuerpo tan afinado:

 Antes de Tielmes damos alcance a Julián "el juvenil", que rueda con un sobrino y mantiene una espléndida forma con sus 77 años. Disfruté de una agradable charla con él durante un buen rato:

Parada en Tielmes, tras la cual salgo algo adelantado y saco una foto de las cuevas de la terraza fluvial del Tajuña:

 Pasado Perales se nos escapan un poco Javier y el bombero, porque Sebas venía flojo, pero Sebas da un golpe de los suyos y mete un acelerón. Le seguimos, pero luego cede. Yo sigo a Tapia, que me mete con los de delante:

 Pasado Morata comenzamos Frascuelo y ya van por delante, Juanma, Javier y Manquillo. Algo después Rafa, que sigue demostrando que hoy no es el del domingo pasado. Está fino, fino. Tapia viene con Sebas detrás de mí:

 Coronamos y tirando de zoom tomo esta vista del comienzo de la bajada de la Nueva:

 Ritmo vivo hasta La Yesera, con Javi y Manquillo tirando. Comienza la Yesera y Rafa salta y se va con el permiso de los gallos, que le dejan hacer. Hoy está pletórico. Con ese tirón me quedo. Por detrás viene Sebas, pero de pronto me pasa como alma que lleva el diablo. Me quedo atónito. ¿Qué ha tomado este tío en Tielmes, gasolina de 98 octanos? No comprendo que se quede en las rectas previas a Valdilecha, casi llanas y en Frascuelo y ahora dé este zurriagazo:

Los demás se van pero yo procuro que Sebas no se me vaya más. Le voy recortando hasta pillarle en la primera rotonda, momento en el que baja un piñón y se me vuelve a ir unos metros. No me lo puedo creer, flipo en colores, como dicen los jóvenes de hoy día. Meto el plato grande, me pongo de pie y ruedo a 28 km/h por el tramo intermedio. Vuelvo a recortarle, pero con su molinillo aprieta e impide que le coja. Ya en la recta final lo damos todo, él y yo, que voy con 177 pulsaciones. Me acerco, pero necesitaba otros 100 metros más de subida para pillarle. Finalmente corona por delante de mí.
Reagrupados rodamos juntos hasta la circunvalación del hospital y tras pasar por encima de la A-4, en el repecho siguiente se queda Sebas. Los demás aflojan para que entre. Yo les digo que no aflojen y como no me hacen caso salto, que no quiero que este tío llegue conmigo a la Bola. Tras de mí salta un chaval que venía con nosotros y me pasa fuerte. Intento coger su rueda y no puedo, pero no se me va mucho. Finalmente consigo llegar por delante al cruce de la Bola, jajaja. Vaya odisea.
Nos juntamos y entramos en Valdemoro:


La Chimenea está cerrada. Julián de vacaciones. Vamos Tapia y yo a la terraza de al lado y vemos a Sanda, que nos dice que salió solo porque le venía grande el recorrido de hoy. Luego llega Eduardo y compartimos unas birras y una buena conversación. En esto que llega Julián Luengo con coche y familia. Para y saluda, pero yo no le reconozco y aunque su voz me recuerda a él, pienso que es un amigo de Sanda o compañero de trabajo. Coño, que me hago mayor. Si lees estas líneas, Julián, te pido disculpas por no decirte nada. Te llamaré. Y así acabó esta bonita, dura, apasionante y disputada jornada:


Y eso fue todo desde mi punto de vista y el de mi cámara. Saludos, compañeros.

PRÓXIMA SALIDA:


 DIA 23/8/2015  RUTA A CARABAÑA                  

SALIDA: 8h.
KMS: 109
DESNIVEL: 662 m
PARADA: CARABAÑA

RECORRIDO:
VALDEMORO                                                               0
CIEMPOZUELOS                                                         8
SAN MARTÍN DE LA VEGA                                     16
CRUCE DE LA RADIO                                              27
ARGANDA DEL REY                                                 36
CUESTA DE ARGANDA A VALDILECHA             40
VALDILECHA                                                             50
ALTO VALDILECHA A CARABAÑA                      52
CARABAÑA                                                                60
TIELMES                                                                     67
PERALES DE TAJUÑA                                              71
MORATA DE TAJUÑA                                              89
TITULCIA                                                                    94
CUESTA DE CIEMPOZUELOS                              102
VALDEMORO                                                           109



miércoles, 12 de agosto de 2015

Ruta de los Collados Calderón y Las Vigas en Ademuz - 11/8/2015


Preciosa ruta la que hemos hecho mi amigo Rafa Pozo Castillo y yo en la confluencia de las provincias de Cuenca, Teruel y Valencia, ruta que transcurre por las tres provincias y que no ofrece ni un metro de llano, con un desnivel acumulado dependiente del servidor altimétrico que uses, siendo de 1.968 metros según Openrunner, de 2.800 según Runtastic y de 3.100 según Strava. Vaya disparidad de criterios. Los entendidos de la zona comentan que la cifra más fiable es la primera.
Duro recorrido, a la vez que muy bello, siguiendo el curso de río Turia en gran parte de él. Mañana soleada, con 20º al comienzo de la ruta y alcanzando los 38º en momentos concretos.

A las 6:30 de la mañana me recogía Rafa y salíamos vía Ocaña y Cuenca, parando en Fuentes a tomar un café con tostada, para que la tostada no apareciera luego. Tras este refrigerio agarro un mareo de narices en el coche por mirar el google maps en el móvil en zona de curvas y casi echo las tripas. Llegados a Manzaneruela, punto de partida, aún voy con mal cuerpo, pero se me va pasando.
Nos vestimos, montamos las bicis y nos retratamos a punto de empezar:


Salimos y tomamos la carretera de Santa Cruz de Moya. Rafa me indica el macizo montañoso del fondo que rodearemos por completo:


Descendemos el Collado de las Vigas, muy escénico, que será nuestra última dificultad al final de la ruta:

Llegamos a Sta. Cruz de Moya y ponemos rumbo a Ademúz, pasando por el cruce de la carretera que baja hasta La Olmeda, en la que empieza el CIMA CU 03. Obligatorio bajar a La Olmeda al regreso para hacer el puerto completo:

Tras el cruce subimos un repecho de unos dos o tres kms, con ciento y pico metros de desnivel, repecho que nos hizo sudar de lo lindo:

En su cima, las vistas sobre el valle del Turia son espectaculares:

Y en el descenso encontramos algunas herraduras interesantes. Creo que esta parte sería una vertiente más dura que el tramo desde La Olmeda. Y más bonita, sin duda. Este es el perfil, como vemos, con más desnivel, aunque con una bajada:


Y ésta, una de sus herraduras:

Una vez alcanzado el cauce del Turia lo remontamos hacia Ademuz atravesando un cañón atractivo, que no solo hay cañones en el Ebro, Ramón:

 Precioso paso por este agreste cañón que el Turia ha ido forjando con los años, que conlleva atravesar algunos túneles:

 

Y nos acercamos a Casas Bajas:

La ruta es de lo más interesante, con altos murallones flanqueando la carretera por momentos:

Poco después se alcanza la localidad de Casas Altas, como no podía ser de otra manera:

Y enseguida tenemos a la vista Ademuz, atractiva localidad que algún día visitaré con mi mujer:

En Ademuz debe haber de todo. Nunca vi un bar con este nombre:

Y ermitas románicas como la de la Virgen de las Huertas, del siglo XIII:

A la salida de Ademuz giramos a la derecha cruzando el Turia:

E iniciamos el Collado Calderón, mi primer CIMA valenciano:

Esta primera parte no tiene dificultad y enseguida nos presentamos en Val de la Sabina a través de una carretera que no viene en bastantes mapas, De hecho solo la reconoce Openrunner, y otros trazadores de rutas como Bikemap, Bike Router Toaster, etc, no la reconocen:

A la salida de esta localidad la cosa se pone seria, apareciendo las primeras rampas de dos dígitos y ganando altura con rapidez:



Tras cuatro duros kms, la cima de esta primera parte está cercana:

Tras coronar recuperamos fuerzas en dos kms de descenso en los que aprovecho para comer una barrita:

Dejamos atrás el cruce de la carretera que viene de Más del Olmo y comenzamos la segunda parte del puerto, con otros 4 kms, si bien menos duros que los anteriores, pero el calor y las fuerzas gastadas antes, pasan factura y endurecen lo que queda. La foto nos da la imagen del cruce que hemos dejado atrás:

Y manos a la obra, a por este nuevo tramo:

Coronamos y comenzamos otro relajado descenso, con Puebla de San Miguel al fondo:

Puebla de San Miguel, en fiestas, como casi todos los pueblos que atravesamos. El mes de agosto es así. El Collado continúa por las montañas del fondo:


Agradecida fuente que hay en el pueblo. Nos bebimos unos 5 bidones cada uno, más las cervezas que cayeron durante el recorrido:

A pesar de que el parroquiano al que pedí sacarnos una foto, le tembló el pulso y salió algo movida, la pongo como muestra de lo bien que nos lo montamos. Con Rafa me lo paso fenomenal y nos entendemos de maravilla:

Y como yo también soy quinto del 55, pues eso:

Tras el refrigerio salimos del pueblo con las pilas cargadas:

Y afrontamos el tramo final del Collado, según el del bar unos 4 kms, con pendientes en torno al 5/6 %:

Pues fueron 6 kms a la cima, y esos dos fuera de cuentas se hicieron muuuuy largos:

Collado Calderón a la saca. Valencia encentada. Cima del Collado, con la Comunidad Valenciana a nuestra espalda y la de Aragón de frente:

Precioso descenso algo estropeado por la botosa carretera. Por esta vertiente, el Calderón tiene unos 7 kms:

Pasamos por Hoya de la Carrasca, provincia de Teruel, en pleno descenso, con la Ermita de Santa Quiteria sobre el barranco:

Y vistas al valle muy bonitas. Al fondo se adivina ya el pequeño Alpe d´Huez:

Otras pocas herraduras aún descendiendo el Calderón:

  Y final del descenso, llegando al puente sobre el río Arcos, en el Barranco de Losillas. Enfrente la pared que hemos de escalar por medio de ocho herraduras al más puro estilo Alpe d´Huez, de ahí el nombre de pequeño Alpe d´Huez:

Segunda herradura, en la imagen:

Vistas sobre el barranco a medida que se gana altura:

Una herradura más:

Incomparable marco natural para el disfrute del ciclismo aficionado:

Localidad valenciana de Losilla, en fiestas, como no:

Tras Losilla, una larga recta, con desnivel favorable, nos va a acercar hasta Aras de los Olmos. En este tramo pudimos recuperar mucho:

Y tras Aras, nuevo repecho de 2 kms que ya va machacando las piernas. Santa Cruz de Moya está a 17 kms, más de los que yo creía, y con el repecho encima se me hunde un poco la moral, pero ajo y agua:

Tras coronar esta cota, una señal nos indica 13% de pendiente y nos preguntamos ¿ascendente o descendente? Menos mal que era para abajo, en busca del Turia de nuevo, que se adivina bajo ese puente:

Ya sobre el puente, imagen del Turia, muy enfangado por las recientes tormentas:

Dejamos el puente atrás y continuamos. Ya falta poco para Santa Cruz. Al fondo la montaña que hemos descendido:


Los desprendimientos de piedras son frecuentes en esta zona:

Y tras una curva, preciosa imagen con Las Rinconadas en primer término y Santa Cruz de Moya al fondo:

Rafa y Santa Cruz:

Estamos en Santa Cruz. Hemos cerrado el bucle. Llevamos 87 kms y nos quedan 10 para acabar, con la subida del Collado de las Vigas. Toca reponer fuerzas y nada mejor que una buena cerveza con limón:

Pues manos a la obra. Descenso a La Olmeda para atacar Las Vigas y ¡¡cerrar Cuenca!!:

La Olmeda nos da la bienvenida. Pero ¿quién les avisó? Por cierto, a ver si veis a Rafa, que anda por ahí:

Y comenzamos la subida final desde el puente sobre el Turia una vez más:


Final de este primer tramo, muy llevadero, hasta contactar con la carretera de Ademuz:

Tramo llano hacia Santa Cruz:

Giro a la derecha y comienzo de los dos kms más duros de este Collado:


Vistas sobre el repecho que subimos esta mañana saliendo hacia Ademuz:

Tramo de curvas intermedio. El Collado es bonito y muy llevadero. Un buen broche para cerrar Cuenca:

Ya se divisa casi el final:

Y echamos toda la carne en el asador:

Gran satisfacción porque estoy acabando la ruta con muy buenas sensaciones:

La cima al fondo:

Y Cuenca cerrada:


Buscando el merecido descanso. Qué agradable compañía la de Rafa:

Final de la ruta, con el coche al fondo. Buen sitio para aparcar en Manzaneruela, con una fuente allí mismo.



Al final salieron 98 kms a una media de 18,7 km/h.
Luego paramos en Landete donde dimos buena cuenta de unos bocadillos que olvidé fotografiar. Lástima, para que vierais cómo nos cuidamos. Y san sacabó.
Amigo Rafa, es un auténtico placer rodar a tu lado, y además eres del Madrid, jajaja. Eso sí, ni una palabra de fútbol en todo el recorrido.
Espero que no os haya aburrido tanta foto. El entorno natural lo merece.

PARA MIS COMPIS, LAS RUTAS DEL SÁBADO Y DOMINGO, EN LA CRÓNICA ANTERIOR.